miércoles, 18 de noviembre de 2015

Por favor, no me desarrollen el “talento”,…

… que me vuelvo (un poco) gilipollas.

Últimamente y por mor de la necesidad que todos tenemos, yo incluido; de reinventarnos y de sacar al mercado nuevos productos o servicios, resulta que a veces nos da por coger el rábano por las hojas y hacer algunas cosas un poco extrañas o al menos contradictorias.

Ahora a alguien o a “alguienes”, que estas cosas no suelen venir sólo de un lado, les ha dado por hablar y hacer negocio con aquello del “Talento” y no nos cansamos de oír hablar de “Descubrir el Talento”, “Desarrollar el Talento”, “Detectar el Talento en nuestra organización”, etc.

Claro, cuando uno va profundizando un poco en la historia y busca por ejemplo, definiciones del famoso “talento”, se encuentra que casi nadie o nadie lo define con claridad y cuando se hace, no todo el mundo está muy de acuerdo con lo que es. Unos meten los conocimientos, otros las competencias, otros las emociones, otros el deseo, otros todo junto,…

Y creo yo que, para poder hablar de un tema, deberíamos profundizar en él y tal vez, sólo tal vez, ponernos de acuerdo sobre lo que estamos hablando o al menos intentarlo y crear un sano debate antes de salir corriendo a vender,… ¿humo?

A parte de esto, que ya de por sí tira un poco para atrás a algunos que nos dedicamos a trabajar con personas cada día, resulta que para estar en “la onda” de la consultoria de alto nivel en este país, debes dedicarte a algo que tenga que ver con el talento y apuntarte a la asociación o grupo correspondiente para subirte a la ola.

Hace cuatro días, la palabreja aparecía tangencialmente en los congresos y reuniones de expertos y los gurús hablaban poco o nada de ella,… lo importante era la “gestión del conocimiento” pero ahora resulta que por arte de birlibirloque, todos nos dedicamos a ello en cuerpo y alma y es lo más importante en nuestros modelos de gestión y crucial en el futuro de nuestras organizaciones. ¿?

Pues hombre, a mí personalmente me parece que no es para tanto, pero bueno, yo no soy nadie y sólo es mi opinión.

Creo que tenemos muchos ejemplos a nuestro alrededor, incluso muy fáciles de ver en el mundo del deporte, que es el típico ejemplo que ahora gusta mucho en nuestro país, de la diferencia entre quienes desarrollan el talento y quienes lo usan y lo entrenan como parte de algo más global.

No es lo mismo que te entrene tu tío, que se preocupa de qué persona vas a ser el día de mañana porque tiene vínculos contigo más allá de lo deportivo o lo económico (y se te nota), que que alguien se haga cargo de un chaval de 14 o 15 años con un “talento” increíble para una actividad y que te ayude a desarrollar ese talento quien solamente está interesado en tu carrera deportiva y en lo rentable que puedes llegar a ser (… y son hasta tus celebraciones de los éxitos), pero le da igual tu actitud cuando pierdes, por ejemplo. Y hasta aquí puedo leer,… cada uno que saque sus conclusiones.

El peligro de detectar y desarrollar sólo el talento y de incorporarlo a nuestras organizaciones o darle un determinado protagonismo en mi opinión, es que nos podemos volver un poco gilipollas (Y perdonen, soy muy mal hablado). Algo de esto ya pasó con los yuppies o con las escuelas de negocios y universidades que formaban a tiburones empresariales,… que cuando ven la caja abierta meten la mano porque nadie les ha hablado de valores, de persona, de desarrollo integral, ética,… Son los mejores y tienen derecho. Y ejemplos los sabéis poner vosotros mismos, así que no abundaré en ello.
Todos ellos, personas con gran talento “empresarial”.

No me desarrollen el talento, por favor, déjenlo que discurra por el cauce que debe discurrir, déjelo que trabaje para beneficio de todos y ayúdeme a desarrollar otras cosas que no tengo tan desarrolladas o que la vida aun no me ha dado tiempo para desarrollar…

Además, tal vez sea probable (Dependiendo de lo que cada uno entienda por talento) y esto es solo una hipótesis, que todos tengamos talentos interesantes para nuestra organización en uno u otro sentido, ¿cuáles desarrollamos entonces?, ¿en quién nos fijamos para desarrollar su talento?, ¿y si mañana necesitamos el de aquel que hemos dejado de lado?,… ¿quién decide?

No tapen todo lo que hay que potenciar en las personas y en los equipos, no olviden todo lo que hay que dejar fluir y desarrollarse en la gente, no pasen ustedes de la persona con la que están tratando, apórtenle opciones, libertad, posibilidades y muchas puertas para abrir, no sólo una, porque si solo abro una puerta y nada más que una, porque es la que sé abrir o la que aparentemente es más fácil, puede que para el resto de las cosas de la vida me vuelva gilipollas y al final -lo siento mucho amigos- lo importante no será mi talento, sino que es lo que hago con él y para que lo uso y para eso, tengo que crecer en muchas otras facetas de mi vida,… que le van a complementar y le van a dar un sentido, un propósito y un modo de usarlo. Lo que ocurre es que esto es trabajar con visión a medio-largo y no a corto, que es la moda del s. XXI, confundiendo la rapidez de los cambios tecnológicos, con una supuesta necesidad de rapidez de resultados y éxitos personales. Cuanto antes, mejor.

Es algo así como el caso de aquel gran tenista argentino que desarrolló mucho su brazo dominante y como no hacía ejercicios compensatorios, la diferencia entre sus dos extremidades era muy llamativa: Estupendo para el tenis sin duda, seguramente más complicado por ejemplo, para comprarse un traje o una camisa. Ya me entendéis.

En definitiva, es maravilloso tener cualidades que destaquen respecto a la media, sin duda y es estupendo poder desarrollarlas, pero no nos olvidemos cuáles son las cosas importantes de la vida, dónde está el foco de cada persona y cómo podemos en cada caso tener en nuestras organizaciones profesionales con altas capacidades profesionales y un desarrollo personal que les distinga de otros más por lo que son que por lo que tienen.


Que levante la mano quien no conozca a un tonto con talento

lunes, 7 de septiembre de 2015

Hay que matar al lider

Me permito tomar prestada la famosa sentencia del psicoanálisis referente al “Padre” a pesar de que soy poco sospechoso de profesar la fe del maestro Freud y sus derivaciones posteriores, porque creo que hay que dar un paso al frente en nuestras organizaciones. Mi visión al respecto proviene más de un cierto Conductismo, devenido en Humanismo por efecto de la práctica profesional y de la propia experiencia vital que cada día viene a mi encuentro.

Y os preguntaréis por qué este post y a santo de qué esta sentencia tan rotunda,…

Como casi siempre me ocurre, mis textos van revoloteando en mi cerebro durante un tiempo y como escuché hace poco tiempo de un buen narrador, en realidad se escriben ellos solos y en mi modesta posición, yo diría que en mi caso además, ellos son los que deciden cuándo salir a la luz.

No es fruto de un día de inspiración sino más bien, algo que llevo gestando en mi interior desde hace ya mucho tiempo y que espero que algún día se convierta en el título de mi siguiente libro (Todo se andará), pero que en estos últimos tiempos necesito proclamar para que quizá haya algún/a líder que recoja el guante y reflexione un poco.

Desde hace mucho tiempo estamos recibiendo numerosos inputs sobre la importancia del liderazgo, de quiénes son buenas/os líder, de las características que debe tener el/la líder del Siglo XXI,… hace unos días uno de los directivos de una de las empresas para las que trabajo como consultor, me envió un correo en el que me preguntaba “qué competencias debía desarrollar para dirigir bien”. No os voy a decir lo que le contesté, pero aún está pensando en ello,…

Poco a poco me voy “horrorizando” con este tema (Y con algún otro como el “Desarrollo del Talento”, al que seguramente dedicaré otro post pronto) y cada vez voy viendo con estupor como en vez de ir hacia adelante en nuestras organizaciones, vamos hacia atrás. El famoso “despotismo ilustrado” del siglo XXI del que ya he hablado en alguna ocasión, se está adueñando del panorama directivo con asombrosa facilidad: Todo para el/la trabajador/a, pero sin el/la trabajador/a, gracias a las/los grandes líderes que nos dirigen, añadiría yo, que son las/los que saben y tienen el talento.

Para mí esto es un gran error que pagaremos antes o después. Esto es cambiar un liderazgo autoritario, paternalista y directivo, por otro “transformador” pero a la postre, buscando las mismas metas.

En mi opinión la/el buen líder es la/el que no es necesaria/o o busca no serlo. Quien tiene vocación de efímera/o, la/el que es capaz de ayudar a potenciar-se a las personas de su equipo para que sean primero líderes de sí mismas/os y después asumir liderazgos en función de las necesidades de su equipo o de su organización,… si así lo eligen y quieren comprometerse con ello libremente.

La/El líder gurú es un cáncer peligroso en nuestras empresas, la/el gran líder que arrastra a las masas es un/a creador/a de dependencias, un/a capador/a de personalidades, un/a coartador/a de libertades, un/a manipulador/a de voluntades, enmascarado/a como potenciador/a del (maldito) “talento”.

Para ello, está aprendiendo todos los trucos: “coaching”, desarrollo de competencias emocionales, teorías sistémicas de las organizaciones o similares, desarrollo de equipos de lo que sea (Mejora, innovación,...), en la mayoría de los casos, para seguir "monitorizando” y “controlando” lo que pasa, para pervivir en su lugar de poder y hacerse necesaria/o,… imprescindible si puede ser.

Amigas/os, es necesario que matemos de una vez a esa/e líder, al líder gurú, imprescindible, estrella; al Guardiola o Mouriño de turno, que casi siempre dejan arrasada la tierra por donde pasan, que nunca dejan paso si no les echan y cuando ellas/os se van, queda un panorama de organizaciones desnortadas, casi siempre en crisis, que han de empezar muchas veces de más atrás de donde estaban. No os hablaré aquí de las innumerables organizaciones en las que me he llegado a encontrar este “estilo” de liderazgo ni aquellas en las que he llegado después de salir alguno de estos “gurús” que han hecho “de las suyas”....

Necesitamos líderes que se aparten, necesitamos lideres con vocación de servicio, con ganas de desaparecer, con la seguridad en sí mismas/os suficiente para no preocuparse por no ser necesaria/o en un puesto determinado, necesitamos líderes que asuman que la libertad de su equipo está por encima de ella/él, necesitamos líderes que desarrollen líderes para apartarse lo antes posible, necesitamos líderes que no tengan miedo a no serlo y si me permitís tocar otro tema que merece mucho más que una línea, necesitamos líderes que asuman el papel real y el aporte de la mujer en las organizaciones y en igualdad.

No me gusta el cariz que está tomando el management actual, no me gustan los lobos con piel de cordero que siguen buscando el control de las personas, con supuestos modelos de gestión basados en las personas, desarrollando modelos que en realidad no cambian nada, no me gusta que la libertad de la gente no se tenga en cuenta en las organizaciones, ya no. No me gusta que la empresa del futuro siga siendo como la del pasado pero maquillada de siglo XXI, de tecnología, de intraemprendimiento que sigue controlando. No me gusta que las/los de siempre sigan teniendo el poder y sigan marcando las tendencias que en realidad, basadas en buenas palabras, solo les beneficiarán a ellas/os a medio plazo. Si querían cambiar las cosas ya han tenido tiempo y lugar para hacerlo, dejen paso, por favor.

Matemos al líder y tomemos “la bastilla” de nuestras empresas, ejerzamos nuestra libertad en base a nuestro conocimiento y nuestras capacidades, aprendamos a gestionarnos primero nosotras y nosotros y a gestionar nuestras relaciones después, renegociemos nuestros “contratos emocionales” en las empresas que nos utilizan para seguir haciendo y deshaciendo sin tener en cuenta nuestras necesidades y objetivos personales y vitales.

Y sobre todo, desenmascaremos a todas/os las/los charlatanes del management del Siglo XXI, que además, casi nunca nos dicen cómo conseguir ese mundo ideal que preconizan y se guardan para ellas/os su varita mágica, su gallina de los huevos de oro,… o tal vez es que en realidad no la tienen.


Es imperiosa la necesidad de implantar un modelo radicalmente diferente, creado entre todas/os. Matemos al líder y asumamos las riendas de nuestra vida profesional y por ende, personal,… me temo que si no lo hacemos así, el futuro de nuestras empresas y de las personas que trabajan en ellas ya lo conocemos de sobra,… ¿O no?

martes, 16 de septiembre de 2014

Inteligencia Social

Vuelvo a dejaros un post publicado en el Blog de EITB sobre Inteligencia Emocional, donde los compañeros de la Asociación del Consorcio de Inteligencia Emocional, solemos escribir nuestras reflexiones.


"Aprovechando aquello del verano y el descanso y buscando lecturas más “ligeras” para estos pasados días de relax, me despertó la curiosidad un libro que a la postre me ha parecido muy interesante y del que os quiero hacer alguna referencia en estas líneas, al menos para que tal vez la lectura de este post os motive a echarle un vistazo.

Probablemente muchas/os de vosotras/os ya lo conoceréis o tenéis referencias de él: Es “Inteligencia Social” de Karl Albrecht.

A pesar de ser un “Best Seller” y probablemente estar escrito para serlo (no en vano subtitula el autor su trabajo como “La nueva ciencia del éxito”) y más allá de otro tipo de consideraciones respecto al rigor de sus postulados, quiero traerlo a este espacio porque puede ayudar a reflexionar sobre la parte “social” de la Inteligencia Emocional y aporta, en mi opinión, claves interesantes para esta reflexión.

Parte el autor de la afirmación de la dudosa fiabilidad del Cociente Intelectual como predictor de éxito de las personas – según su opinión - tanto desde el punto de vista personal como social, para adoptar el punto de vista de las Inteligencias Múltiples de H. Gardner y planteando una distinción clara entre lo que es Inteligencia Emocional e Inteligencia Social, separando desde un primer momento ambas, dando mayor peso a la individualidad de la Inteligencia Emocional y separando la parte colectiva de esta en una entidad diferenciada: La Inteligencia Social.

En cualquier caso, considera a ambas complementarias e inseparables y asimiladas a las postuladas por Gardner, separadas en Intra e Inter-personales.

Plantea un modelo doble de “habilidades” de interacción social y de “estilos” de interacción, tal vez algo semejante a los diferentes enfoques de Competencias y Habilidades de Inteligencia Emocional.

Su modelo de Habilidades, lo describe con el acrónimo S.P.A.C.E., que corresponde a los conceptos: Conciencia Situacional, Presencia, Autenticidad, Claridad y Empatía que a continuación os describiré de forma somera:

- Conciencia Situacional:
Se trata de la capacidad de comprender y “leer” las situaciones, los patrones y paradigmas de las situaciones sociales en las que nos movemos. Ser capaz de algún modo de salir de nosotros mismos para hacer una lectura del lugar en el que estamos. Saber leer el contexto social, en qué fijarnos, la Proxémica y los contextos conductuales y semánticos en los que interactuamos.

- Presencia:
Se refiere al modo en que afectamos a otros, a través de lo que manifestamos externamente como personas, la apariencia física, el talante, la actitud, el lenguaje corporal, en definitiva, que sensaciones transmitimos a los demás en el contexto social. Ahonda además en temas como el Carisma, la Apariencia, la diversidad cultural, etc.

Muy interesante en cualquier caso para calibrar el impacto que tenemos en las personas y grupos con los que nos relacionamos.

- Autenticidad:
Aquí nos habla de sinceridad, de congruencia, de actuar en concordancia con necesidades, prioridades, valores,... En definitiva es la diferencia entre ser genuino o ser artificial, entre ser sincera/o o no y en este apartado además, hace una interesante distinción entre habilidades emocionales y sociales, pudiendo según el autor (Pone algún interesante ejemplo) encontrarnos con personas hábiles socialmente pero con problemas individuales en las relaciones o conexiones personales.

En este capítulo además hace también un importante análisis sobre el narcisismo y también sobre la manipulación, basándose en este último caso en la teoría de juegos del Análisis Transaccional de Eric Berne.

- Claridad:
Nos habla de la capacidad de de expresar pensamientos, opiniones e ideas claramente a los demás. Se refiere al uso que hacemos del lenguaje y nuestras capacidades a la hora de explicar ideas o conceptos. La eficacia a la hora de comunicar.

Nos hace el autor también una interesante distinción entre el “habla de rol” (Según nuestro papel funcional en la situación) y el “habla real” según en qué contextos nos movamos.

Trata así mismo de hacer una clasificación de las que él denomina Disfunciones Semánticas (Opinionitis, Todología, Ología, Debelogía,…) y los posibles antídotos para dichas disfunciones, así como algunas estrategias para poder guiar una conversación y el pensamiento desde esta perspectiva de la Claridad.

- Empatía:
Descrita como la capacidad de ser conscientes y considerados con los sentimientos ajenos. Ser capaz de sintonizar con los otros como individuos únicos y yendo algo más allá de las definiciones habituales de este concepto, ser capaces de llegar a un nivel de conexión con la otra persona, que inspire a cooperar.

Trata de describirnos el autor lo que él llama comportamientos tóxicos y comportamientos nutritivos alrededor de este concepto, dando también mucha importancia a la escucha y a cómo cimentar esta competencia.


Trata de ayudarnos a evaluar nuestro estilo de relación, describiendo cuatro modelos de comportamiento, en función de la Energía Social (Impulso o tendencia a interactuar e influir con las personas) y el Foco en los resultados de la interacción (más centrado en las tareas o en las personas, al estilo del Liderazgo Situacional de Blanchard. Ver Fig.1) a los que llama Estilos de interacción (Ver Fig.2) y que pueden describirse de manera somera como:

- Conductor: Combina una elevada Energía Social con una fuerte concentración en la tarea.
- Motivador: Con una elevada Energía Social, tiende a influir en su entorno en base al fomento y cuidado de las relaciones personales.
- Diplomático: Muestra una Energía Social algo menor pero sigue prefiriendo concentrarse en las personas para obtener resultados. Eleva el valor de la cooperación.
- Solitario: Combina una baja Energía Social con una orientación primaria hacia la tarea, aunque puedan tener habilidades sociales desarrolladas, presentan una fuerte tendencia a confiar en ellos mismos según el autor.

En los capítulos posteriores del libro que ya dejaré que descubráis vosotras/os con más detalle, nos habla de las aplicaciones de la Inteligencia Social al mundo laboral, en cuanto al Liderazgo y la Dirección de Equipos y Organizaciones, describiendo 17Síndromes de Disfunción Organizativa” que os recomiendo examinar a quienes os dedicáis al mundo de la empresa y así mismo, da un interesante repaso a temas tan importantes como el tratamiento de la diversidad, el desarrollo de líderes socialmente inteligentes, el poder e influencia en las organizaciones, la resolución de conflictos y la negociación desde el punto de vista de la Inteligencia Social y cerrando el libro se hace algunas preguntas que a mi modo, me gustaría trasladaros:


¿Tendrá influencia y será necesario el desarrollo de la Inteligencia Social en las nuevas generaciones? ¿Quién enseñará a nuestros hijos competencias y habilidades de Inteligencia Social?"

viernes, 5 de septiembre de 2014

Sobre Psicología Positiva y otras hierbas

Os dejo un Post que acabamos de Publicar en el Blog de EITB, dedicado a la Inteligencia Emocional.
"Me encuentro habitualmente por las Redes Sociales, personas de más o menos influencia mediática que arremeten con no muy lógica saña, contra todo lo que “huele” a PsicologíaPositiva, como si quienes de algún modo pensamos y creemos que puede ser un punto de vista legítimo de enfocar la vida, los problemas y la realidad de las personas (que al fin y al cabo es una de las tareas más importantes de la Psicología), evidentemente ni único ni panacea de nada (y esto creo que lo firmaría la mayoría de las personas que de un modo u otro están cercanos a ella), fuéramos culpables de los males del mundo moderno por no “estar en la realidad” y querer engañar a alguien para que no mueva el árbol de las corrupciones, el paro y la sinvergonzonería lazarillesca (permítaseme la licencia lingüística) que al menos en este país es moneda de cambio diaria si alguien se dedica a mirar o escuchar las noticias de los medios de comunicación.

No comprendo muy bien la postura de quienes por ejemplo, les parece estupendo que a nivel de organizaciones o empresas, nos fijemos en las “buenas prácticas”, por ejemplo, y piensan que es una buena manera de aprender y de enfrentarse a las mejoras y/o al desarrollo empresarial. Aprender de lo que se hace bien, no sólo intervenir en el problema sino intervenir en lo que nos hace fuertes para aprender y mejorar en base a nuestras fortalezas y fortalecernos más como organización, parece que no es especialmente discutido por casi nadie o al menos, no encuentro a nadie que se ensañe especialmente con un planteamiento de este estilo.

Sin embargo si esto lo aplicamos a la psicología, si en vez de dedicarnos a hurgar en heridas varias, si además de fijarnos en la enfermedad, nos dedicamos también a intentar mejorar el bienestar de las personas, si buscamos potenciar las “buenas prácticas” en las personas, si intentamos aprender de lo que es bueno para el ser humano y si además postulamos que cada individuo de algún modo somos responsables de cómo asumimos nuestras vidas, parece que estamos cometiendo un pecado mortal “social”, que estamos intentando manipular a la gente para que vivan como corderos y que asuman las desgracias coyunturales sin levantarse o revelarse.

Y he de decir que achacar esto a la Psicología Positiva es cuando menos ignorancia, si no mala fe que en realidad no sé quién la propicia o a quién le interesa y siendo sincero, tampoco crea el/la lector/a que me interesa demasiado.

La Psicología Positiva busca que las personas ejerzan sobre toda su libertad, desde la conciencia plena de lo que viven y de su situación, cualquiera que sea esta y que decida lo que decida llevar a cabo en su vida, sea para sentirse mejor, evidentemente, en sentido muy amplio,… y esto no significa en ningún caso que haya que huir de una realidad, nadie dice que haya que pensar que el mundo es maravilloso cuando vemos niños muriendo y pueblos matándose unos a otros, no, nadie preconiza esa suerte de “buenismo que parece ser el argumento principal de quienes, sin conocer demasiado sobre el tema, se dedican a denostar algo que si vieran desde dentro, tal vez no les parecería tan lejano a lo que ellos mismos postulan como supuesto argumento en contra de la Psicología Positiva.

Nadie dice que estar en un campo de concentración fuera bueno, pero Viktor Frankl si decía que quien tiene una razón para vivir es capaz de superar y sobrevivir incluso en esas circunstancias y que al final la realidad es como es y que, independientemente de intentar cambiarla con todas nuestras fuerzas, cómo vivamos cada uno esa realidad, marca la diferencia entre las personas respecto a lo que esa realidad puede influir en cada una/o de nosotras/os. Y no es casualidad que cada persona reaccione diferente frente a realidades similares.

No entraré a explicar conceptos tan conocidos ya como “Resiliencia, “organizacionessaludables, “bienestar emocional”, “autoeficiencia, “engagement, “capital socialo capital psicológico u otros que cobran un sentido especial desde este punto de vista, pero si aconsejo, mis queridas/os amigas/os de la intelectualidad mediática,… por favor infórmense y no se queden en la superficie, asumo su buena voluntad y su preocupación por el ser humano, y su bienestar como especie,… que al fin y al cabo, no deja de ser Psicología Positiva amigas/os, ¿No creen que es mejor sumar que lanzar piedras?

Gracias".

martes, 11 de marzo de 2014

Ayla, diez años,... y parece que fue ayer.

Y ya son diez años, hoy hace diez años desde aquella mañana de malas noticias, donde todas las radios y las televisiones hablaban del horror que se vivía en Madrid aquel día. Pero como todo en la vida, cada día tiene cosas buenas y cosas malas,... Y al mismo tiempo, nosotros, Isabel, Cristina y yo, estábamos firmando delante del notario el inicio de nuestro proyecto.


Después de unos años complicados en nuestra empresa anterior y frente a un callejón sin salida, decidimos no sin muchas dudas, muchas conversaciones y mucho miedo,  juntarnos los tres y ponernos en marcha hacia lo que hoy es Ayla Searching. Una empresa con tres socias/os, tres socias/os trabajadoras/es y emprendedoras/es, buscando un futuro mejor para las/os tres, con pocos medios y con un logo hecho por nosotros mismos que visto hoy, produce emociones y sentimientos encontrados (Ver foto) y que ya se cambió por uno de diseño bonito y profesional. Ni siquiera teníamos una clara noción entonces de que éramos eso que hoy se llama "emprendedores".

Las cosas fueron muy complicadas al principio y tras mucha lucha y con mucho sufrimiento, acabamos decidiendo que aquello no daba para los tres y el barco siguió su singladura, un par de años después, ya con un solo tripulante, gracias a la generosidad de mis dos socias, de quienes aún, al menos moralmente sigue siendo este proyecto y a quienes debo por supuesto estar en él y sigo agradeciendo disfrutar de su amistad. No creo que se pueda pedir más.

A partir de entonces también han sido años duros, con mucho trabajo, muchos momentos complicados, muchos viajes, muchas cosas nuevas, nuevos clientes, nuevos proveedores, nuevas actividades, grupos de trabajo, mucha formación y muchos cambios,... en ocasiones casi cada día.

Ya no vivo de lo que entonces vivía, los tiempos cambian y con ellos ha cambiado también la empresa y hoy el valor que aporta es diferente al de entonces y lo que hoy ofrece no tiene mucho que ver con lo que nos daba de comer al principio, se han ido incorporando muchas cosas nuevas y dando valor a los veinticinco años de experiencia que uno lleva ya a sus espaldas, que algo tendrán que decir... Tal vez también mi visión de lo efímero de las cosas, mi deseo de aprender y avanzar todos los días y la vehemencia con la que me entrego a lo que amo, tengan que ver con ello.

Durante estos diez años, he conseguido seguir disfrutando de mi trabajo y he seguido creciendo, aprendiendo y mejorando cada día, gracias, entro otras muchas cosas, a los que me habéis acompañado en este camino.

Porque efectivamente una empresa son sus clientes, sus proveedores, su red de colaboradores, en definitiva sus amigos. Si algo tengo claro en todo esto es que al final de todo, siempre están las relaciones personales, el trato personal, la escucha, la capacidad de adaptación, la empatía y la simpatía.

Y sigo en esto porque aún creo que tengo algo que decir, sigo pensando que este es un bonito proyecto, sigo soñando con un horizonte en el futuro, con empresas mejores para todos, con unas relaciones laborales diferentes y sigo creyendo que es importante ayudar a otros a llegar a donde sueñen, sigo creyendo en la colaboración como pilar básico de mi trabajo. Cada vez es más gratificante apoyar y ayudar a quienes empiezan en esto y son capaces de tener un sueño y buscar su felicidad o su seguridad construyendo sus propios futuros.

Admiro cada vez más a esa gente joven que no deja que los demás decidan por ellos y que siguen su ideal y se enfrenta a la vida en positivo, motivados y con ganas de ser lo que ellos quieren ser, aunque muchos de ellos estén abocados al fracaso, seguramente en más de una ocasión como ya fue en el pasado en mi caso y seguramente seguirá siendo en el futuro.

Y ese es mi empeño, apoyar, acompañar, ayudar o como queráis decirlo (Que no me voy a meter en discusiones conceptuales) a quienes toman la decisión de asumir su destino y tomar las riendas de su futuro y ejercer su libertad. Sigo aprendiendo cada día de esas personas y quiero seguir teniéndolas cerca y compartir sus sueños. Me hacen sentirme vivo.

No sé lo que me deparará el futuro, no sé cuánto durará esta empresa y no sé cuantos años más podremos celebrar que seguimos en este sueño, sin duda no es lo más importante,... lo más importante es seguir teniéndoos cerca, seguir aprendiendo de las personas que tengo la suerte de haber conocido y seguir aprendiendo, sobre todo seguir aprendiendo.


Un millón de gracias a todas/os y nos seguimos cruzando por ahí.    

martes, 16 de julio de 2013

UN BONITO FUTURO

Vuelvo a mi rincón para contaros una preciosa experiencia ayer en el Caserío Aubixa de Elgoibar, con el monte Kalamua de fondo y un precioso sol brillando en el horizonte.

A través del Consorcio de Inteligencia Emocional y con la fuerza impulsora de nuestro ángel Olga; Maritxu, la propietaria de ese precioso lugar y mujer de una admirable vitalidad, nos abrió la puerta de su caserío centenario y la puso a nuestra disposición para hacer de él un centro de transformación social, educativo y empresarial / organizacional. Casi nada,…

Allí nos juntamos un grupo pionero de soñadores con los pies en el suelo y pusimos a disposición de los demás, nuestro mayor o menor conocimiento y nuestra incipiente sabiduría, para poder soñar en construir.

Con toda la sencillez, pero con toda la fuerza de su carácter curtido ya en mil historias, Maritxu nos contó su sueño, nos habló de sus valores, de su misión,... nos transmitió su visión del mundo y de la vida sin necesidad de sesudas sesiones de consultoría estratégica,… simplemente con su corazón y su emoción.

Y nos enseñó también que es tiempo de mirar hacia delante con esperanza, es tiempo de HACER para cambiar, es tiempo de poner delante del mundo otra visión, otros valores, otra fuerza, es tiempo de poner encima de la mesa otras alternativas y de sacar de nuestras vidas el fatalismo de lo inevitable y lo más rastrero de nuestro sistema.

Es tiempo en definitiva de volver a luchar por nuestras libertades, de volver a conquistar el valor del individuo y la fuerza del equipo, tal vez es tiempo del individualismo colectivista o del colectivismo individualista.

Esto puede ser el embrión de algo interesante y potente, social y personalmente potente. Desde ayer nos hemos puesto manos a la obra y trabajaremos por ello.
¿Quién dijo que no hay nada por hacer?